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lunes, 14 de mayo de 2012

SE UN POETA 

Vida, con él te llevaste mi sangre, 
el aire que llenaba mis pulmones, 
se abrieron contigo los corazones 
sin tí, yo me vuelvo demasiado agre. 

Eres el dueño de mi lama eterna, 
eres el sol de mi playa desierta,
eres siempre la estrella que despierta, 
todos mis sentidos se me desvelan. 

Olvidarte es el terror de mis sueños, 
cuando te piensan, sus voces despiertan
mis sentimientos no son de ti dueños.

Allá que las altas nubes despejan, 
donde siquieera puedan llegar sueños, 
cuidado de que los cometas brillan.  

REPERCUSIÓN DE QUEVEDO EN LA LITERATURA POSTERIOR 


Quevedo, fue un hombre comprometido en su época, y por ello todo cuanto le rodeaba le interesó. Los temas más importantes de su tiempo: religión, política, vida,etc. ,fueron expresados con un drama superior al de sus contemporáneos. Su postura ante la vida tiene tanta semejanza con la nuestra que fácilmente se le ha podido calificar de hombre moderno e incluso de poeta contemporáneo. Juan R. Jiménez le definió como ‘el primero de los poetas modernos’ y D. Alonso afirmó: ‘con frecuencia nos da Quevedo esa sensación de novedad; casi de poeta contemporáneo, por lo menos moderno’. Esta modernidad se aprecia primeramente en su inconformismo, rebeldía y denuncia de los males corruptores del poder y de la sociedad.

Hay escritores que se llegaron a sentir identificados con él, como Unamuno, sobre todo en su destierro, que comparó a la cárcel de San Marcos. La deuda que la mayoría de los poetas modernos deben a Quevedo es inmensa, sobre todo en las meditaciones acerca de los problemas eternos del hombre, que en los conflictos del siglo XX se van agudizando y aumentando en el sentido dramático y pesimista de la vida. Desde Rubén Darío, la influencia se deja sentir tanto en los poetas españoles como en los hispanoamericanos, como Neruda, Vallejo, Borges, Carrera Andrade, Octavio Paz, etc. Aparte de los temas y de su tratamiento, Quevedo es un modelo de lenguaje a seguir.


COMENTARIO DE LA ANTOLOGÍA DE      QUEVEDO

Los poemas amorosos de la antología de Quevedo están muy bien expresados, como Definiendo al amor, Halla en la causa de su amor todos los bienes, Amor constante más allá de la muerte... La forma de expresarse que tiene Quevedo en los temas amorosos es increíble. Las explicaciones que da del amor en todos sus poemas amorosos son muchísimos, algunos duros, cuando habla de desamor, pero otros son muy dulces ya que los se4ntimientos que da a entender son del enamoramiento. La mayoría de los poemas amorosos de Quevedo los dedicó a su amada, de la que estuvo ciegamente enamorado.

Por otra parte están los poemas satíricos y burlescos, que te hacían reír como son Las Burlas a Góngora, A una Nariz, A la edad de las mujeres y La boda de los negros, donde se desahoga diciendo todo lo que siente sobre ellos. El resto de poemas satíricos que tuve la oportunidad de leer no me llegaron a gustar, ya que se pasaba mucho con la gente o casi no las critica.

También están los poemas metafísicos y morales, donde lo que expresa no me interesó demasiado como Advierte al tiempo de mayores hazañas, en que podrá ejercitar sus fuerzas , ya que hablaba de sus vivencias tristes, y no se sabía expresar con la misma forma que los poemas amorasos.

Y por último, están los poemas históricos y de circunstancias, que no me entusiasmaron demasiado, como son la Respuesta de Nerón a Séneca, no admitiéndole lo que le volvía. Memoria inmortal de don Pedro Girón, duque de Osuna, entre muchos más.

 En resumen, en mi opinión los que más me gustaron fueron los poemas amorosos, seguidos de los poemas satíricos y burlescos, luego los poemas metafísicos y morales y por último los poemas históricos y de circunstancias.

COMENTARIO DE CUATRO POEMAS DE QUEVEDO
Definiendo el amor  
Yo creo que este poema está muy relacionado con el conceptismo, ya que tiene muchas antítisis, que es una de las formas de ver si un poema de Quevedo está relacionado con el conceptismo.
El autor de este poema es Francisco de Quevedo. Lo escribió en el siglo XVII y es un poema amoroso, ya que, como bien lo indica la palabra, trata del amor. 
La métrica de este poema es de once sílabas y como no tiene ninguna irregularidad se puede decir que es un poema culto: 
Es/ hie/lo a/bra/sa/dor/, es/ fue/go he/la/do,   A
es/ he/ri/da/, que/ due/le y/ no/ se/ sien/te,    B
es/ un/ so/ña/do/ bien/, un/ mal/ pre/sen/te,  B
es/ un/ bre/ve/ des/can/so/ muy/ can/sa/do.   A

Es/ un/ des/cui/do/, que/ nos/ da /cui/da/do,  A
un/ co/bar/de/, con/ nom/bre/ de/ va/lien/te, B
un/ an/dar/ so/li/ta/rio en/tre/ la/ gen/te,        B
un/ a/mar/ so/la/men/te/ ser/ a/ma/do.            A
Es/ u/na/ li/ver/tad/ en/car/ce/la/da, A
que/ du/ra has/ta el/ pos/tre/ro/ pa/ro/xis/mo, B
en/fer/me/dad/ que/ cre/ce/ si es/ cu/ra/da.      A

És/te es/ el/ ni/ño A/mor/, és/te es/ tu a/bis/mo:   B
mi/rad/ cuál/ a/mis/tad/ ten/drá/ con/ na/da,      A
el/ que en/ to/do es/ con/tra/rio/ de/ sí/ mis/mo.   B       
La rima es consonante en todos los versos excepto en el penúltimo que tiene una variación en –ada en vez de –ado.
Si nos referimos a su estilo, se puede observar:
·         Antítesis: en toda la primera estrofa, en los tres últimos versos de la segunda estrofa, en el primer y en el tercer verso de la tercera estrofa y en el segundo y tercer verso de la cuarta estrofa.
·         Anáforas: en el principio de los versos de la primera estrofa, la primera estrofa del segundo verso y con la primera estrofa del tercer verso con la palabra “es”, en la segunda, tercera y cuarta estrofa del segundo verso con la palabra “un”.
·         Paralelismo: en el primer y segundo verso de la primera estrofa, en el tercero y en el cuarto verso de la primera estrofa, el segundo, el tercero y el cuarto verso de la tercera estrofa y el primer verso de la cuarta estrofa.
·         Hipérbole: en el segundo verso de la tercera estrofa.
·         Hipérbaton: la tercera estrofa y la cuarta estrofa. 
 
En este poema lo que Quevedo intenta es definir el amor diciendo al contrario las cosas, por ejemplo: Es hielo abrasador, es fuego helado, pero expresando al fin y al cabo lo que siente cuando se enamora. Da muchos ejemplos y es posible que se lo dedicase a su amada. Posiblemente escribió este poema en alguna etapa de su vida en la que estovo enamorado, de ahí que lo defina con esas expresiones.  
Elegí este poema porque la forma en que expresa sus sentimientos hace ver a la gente que lo lee que lo escribió por algo, no solo por escribir algo. Me parece muy original porque nunca había leído un poema en el que autor decidiera expresar sus sentimientos definiendo lo que sentía en esos momentos.

Desengaño de las mujeres  
Este poema yo creo que no está conectado demasiado con el conceptismo, ya que no suele utilizar los recursos estilísticos propios del conceptismo.
El autor de este poema es Francisco de Quevedo. Lo escribió en el siglo XVII y es un poema satírico y burlesco, ya que en este poema el autor critica y se burla en este caso de las mujeres.
La métrica de este poema es de once sílabas, donde no hay ninguna irregularidad, por lo que se puede decir que es un poema culto:
Pu/to es/ el/ hom/bre/ que/ de/ pu/tas/ fí/a,   A
Y/ pu/to el/ que/ sus/ gus/tos/ a/pe/te/ce;      B
Pu/to es/ el/ es/ti/pen/dio/ que/ se o/fre/ce     B
En/ pa/go/ de/ su/ pu/ta/ com/pa/ñí/a.            A

Pu/to es/ el/ gus/to, y/ pu/ta/ la a/le/grí/a       A
Que el/ ra/to/ pu/ta/ril/ nos/ en/car/ne/ce;      B
Y/ yo/ di/ré/ que es/ pu/to a/ quien/ pa/re/ce  B
Que/ no/ sois/ pu/ta/ vos/, se/ño/ra/ mí/a.       A

Mas/ llá/men/me a/ mí/ pu/to e/na/mo/ra/do,  A
Si al/ ca/bo/ pa/ra/ pu/ta/ no os/ de/ja/re;         B
Y/ co/mo/ pu/to/ mue/ra/ yo/ que/ma/do          A
Si /de o/tras/ ta/les/ pu/tas/ me/ pa/ga/re,         B
Por/que/ las/ pu/tas/ gra/ves/ son/ cos/to/sas,   A
Y/ las/ pu/ti/llas/ vi/les/, afren/to/sas.               A

La rima es consonante en los versos2, 3, 6, 7, 9, 10, 11, 12, 13 y 14. La rima es asonante en los versos 1, 4, 5 y 8.

Si nos referimos a su estilo, se puede observar:
·         Hipérbaton: en el primer verso de la primera estrofa, en el tercero y cuarto verso de la segunda estrofa y en el segundo, tercero y cuarto verso de la tercera estrofa.
·         Elipsis: en el segundo verso de la primera estrofa, en el primer verso de la segunda estrofa y en el último verso de la tercera estrofa.
·         Paralelismo: en el primer verso de la segunda estrofa y en el penúltimo y último versos de la tercera estrofa. 
 
·         Encabalgamiento: entre el primer y segundo versos de la segunda estrofa.
·         Vocativo de ironía: en el último verso de la segunda estrofa.
En este poema lo que Quevedo pretende es criticar y burlarse de las mujeres, no solo por el echo de ser mujeres, sino que considera a todas unas putas y que el hombre que se acuesta con ellas es un puto. Posiblemente este poema lo haya escrito después de algún desamor en que la amada le fue infiel o decidió terminar la relación. Me parece original este poema por el motivo de que nunca había visto escribir un poema con tanta rabia y al mismo tiempo haciendo que cuadren las métricas, la rima…

Muestra el error de lo que se desea y el acierto en no alcanzar felicidades
El autor de este poema es Francisco de Quevedo. Lo escribió en el siglo XVII y es un poema metafísico y moral, ya que su tema trata de expresar las paradójicas cualidades de la experiencia humana.
La métrica de este poema es de once sílabas, sin ninguna irregularidad, por lo que se puede considerar un poema culto:
Si/ me hu/bie/ran/ los/ mie/dos/ su/ce/di/do               A
co/mo/ me/ su/ce/die/ron/ los/ de/seos,                     B
los/ que/ son/ llan/tos/ hoy/ fue/ran/ tro/feos:           B
mi/rad/ el/ cie/go e/rror/ en/ que he/ vi/vi/do!           A

Con/ mis/ au/men/tos/ pro/pios/ me he/ per/di/do;    A
las/ ga/nan/cias/ me/ fue/ron/ de/va/neos;                  10+1=11 sílabas B
con/sul/té a/ la/ For/tu/na/ mis/ em/pleos,                  10+1=11 sílabas B
y en/ e/llos/ ad/qui/rí/ pe/na y/ ge/mi/do                    A

Per/dí/, con/ el/ des/pre/cio y/ la/ po/bre/za,              A
la /paz/ y el/ o/cio; el/ sue/ño, a/me/dren/ta/do,         B
se/ fue en/ es/cla/vi/tud/ de/ la/ ri/que/za.                  A

Que/dé en/ po/der/ del/ o/ro y/ del/ cui/da/do,           B
sin/ ver/ cuán/ li/be/ral/ Na/tu/ra/le/za                       A
da/ lo/ que/ bas/ta al/ se/so/ no/ tur/ba/do.                  B

La rima es consonante en los versos 1, 4, 5, 8, 9, 11, 12 y 14, La rima es asonante en los versos 2, 3, 6, 7, 10 y 13.

Si nos referimos a su estilo, podemos observar:
·         Hipérbaton: en los dos primeros versos de la primera estrofa y en la tercera y cuarta estrofa.
·         Antítesis: en el tercer verso de la primera estrofa, en el primer, tercer y cuarto verso de la segunda estrofa y el primer y segundo verso de la tercera estrofa.
·         Personificación: en el último verso de la primera estrofa y en el segundo y tercer verso de la tercera estrofa.
                              Uso de antónimos: en el primer y tercer verso de la tercera estrofa 
           
·         Símbolo de riqueza: en el primer verso de la cuarta estrofa, la palabra “oro”.

En este poema Quevedo se lamenta de todo lo malo que le ha pasado en la vida, y que si la vida hubiera sido de otra manera él a lo mejor no estaba en esas situaciones. Este poema me parece original por el echo de que no se lamenta del amor, sino de la pobreza en la que vive.

Epístola satírica y censoria contra las costumbres presentes de los castellanos, escrita a don Gaspar de Guzmán, conde de Olivares, en su valimiento.
Este poema se puede decir que está relacionado con el conceptismo, ya que se puede ver que Quevedo utilizó los recursos estilísticos propios del conceptismo.  
El autor de este poema es Francisco de Quevedo. Posiblemente Quevedo escribió este poema en el siglo XVII. Es un poema histórico y de circunstancia, ya que se trata de las circunstancias de la vida de algún rey, conde, duque…
La métrica de este poema es de once sílabas, sin ninguna irregularidad, por lo que se puede considerar un poema culto:
No he/de/ ca/llar/ por/ más/ que/ con/ el/ dedo,   A       
Ya/ to/can/do/ la/ bo/ca o ya/ la/ fren/te, B
Si/len/cio a/vi/ses/ o a/me/na/ces/ mie/do. A

¿No ha/ de ha/ber/ un/ es/pí/ri/tu/ va/lien/te? B
¿Siem/pre/ se ha/ de/ sen/tir/ lo/ que/ se/ di/ce? A
¿Nun/ca/ se ha/ de/ de/cir/ lo/ que/ se/ sien/te? B

Hoy,/ sin/ mie/do/ que/ li/bre es/can/da/li/ce,  A
Pue/de ha/blar/ el/ in/ge/nio, a/se/gu/ra/do B
de/ que/ ma/yor/ po/der/ le a/te/mo/ri/ce. A
o/tros/ si/glos/ pu/do/ ser/ pe/ca/do B
se/ve/ro es/tu/dio y/ la/ ver/dad/ des/un/da, A
y/ rom/per/ el/ si/len/cio el/ bien/ ha/bla/do. B

Pues/ se/pa/ quien/ lo/ nie/ga, y/ quien/ lo/ duda, A
Que es/ len/gua/ la/ verdad/ de/Dios/ se/ve/ro, B
y/ la/ len/gua/ de/ Dios/ nun/ca/ fue/ pri/me/ro. B

Son/ la/ ver/dad/ y/ Dios,/Dios/ ver/da/de/ro, B
Ni e/ ter/ni/dad/ di/vi/na/ los/ se/pa/ra, A
Ni/ de/ los/ dos/ al/gu/no/ fue/ pri/me/ro. B

Si/ Dios/ a/ la/ ver/dad/ se a/de/lan/ta/ra, A
Sien/do/ ver/dad,/ im/pli/ca/ción hu/bie/ra B
En/ ser,/ y en/ que/ ver/dad/ de/ ser/ de/ja/ra. A
 
La/ jus/ti/cia/ de/ Dios/ es/ ver/da/de/ra,  B
y/ la/ mi/se/ri/cor/dia,/ y/ to/do/ cuan/to A
      es/ Dios,/ to/do ha/ de/ ser/ ver/dad/ e/ter/na. B
La rima de este poema es consonante, sin ninguna variación.
Si nos referimos a su estilo, podemos observar:
·         Elipsis: en el segundo verso de la primera estrofa.
·         Preguntas retóricas: en la segunda estrofa.
·      Antítesis: en el segundo y tercer verso de la segunda estrofa, en el primer y tercer verso de la tercera estrofa y en el último verso de la cuarta estrofa.
·         Paralelismo: en el segundo y tercer verso de la segunda estrofa y en el primer verso de la cuarta estrofa.  
                    Este poema trata sobre los problemas que tiene el conde de Olivares, ya que Dios lo castigó dándole todo lo que se merecía y por eso el conde se lamenta.
     
El conceptismo 
 El conceptismo incide, sobre todo, en el plano del pensamiento. Su teórico y definidor fue Gracián, quien en agudeza y arte de ingenio definió el concepto como "aquel acto del entendimiento, que exprime las correspondencias que se hallan entre los objetos". Para conseguir este fin, los autores conceptistas se valieron de recursos retóricos, tales como la paradoja, la antítesis, la paronomasia, la metáfora o la elipsis. También emplearon con frecuencia la dilogía, recurso que consiste en emplear un significante con dos posibles significados, y la polisemia.
Su representante principal fue Francisco Quevedo.  
                       El conceptismo encaminó sus pasos hacia la modificación del contenido poético, o sea, la alteración del mensaje literario por diversos métodos. Partiendo del ingenio, se realizaba una progresión mental que se manifestaba en la agudeza y concluía en la expresión del concepto. Los conceptistas concebían que el juego de los conceptos constituía la creación poética y literaria en general.
La orientación conceptista conseguía sus objetivos mediante recursos como la deformación de la realidad de forma humorística, ejemplo de la caricatura o el absurdo; el uso de equívocos léxicos y dobles sentidos, ideas o frases, hipérboles, antítesis de palabras, símbolos y alegorías...; o también la utilización de figuras de construcción, como los zeugmas.

Poesía tradicional :
Los poetas cultos del siglo XVII recurrieron de forma constante a la poesía popular, anónima, de la tradición castellana.
Así, los villancicos, letrillas y seguidillas, que constituían las formas de la lírica primitiva castellana, son retomados por los poetas del siglo XVII e incorporados a sus obras individuales. El teatro barroco asumió frecuentemente estos temas, personajes y formas poéticas, pero fuera del teatro también la obra de Góngora o Quevedo estaba compuesta por romances y letrillas, muchas veces de tipo satírico.
El carácter culto y minoritario de la poesía barroca es un hecho que parecía enfrentarse a la consideración dada al romance y su gran difusión. En todo el siglo XVII la orientación popular será importantísima. Los romances nuevos de los siglos XVI y XVII fueron primero difundidos con música, para más tarde editarse en pliegos sueltos y finalmente ser reunidos en obras conjuntas, como los 1600 del Romancero General. Otras obras del mismo tipo les seguirían, así como numerosas reediciones.

Poesía épica y poesía de circunstancias:
En el siglo XVII se continúan los intentos de crear una épica española que se iniciara en el Renacimiento. La épica era el género que quizás consiguió mayor prestigio; escritores como Lope de Vega o Bernardo de Balbuena (1568-1627), éste último autor del poema Bernardo o la victoria de Roncesvalles, publicado en 1624, escribieron extensos poemas épicos a imitación de los grandes poemas italianos y latinos, de temas muy variados (burlescos, caballerescos, religiosos, contemporáneos...). No obstante, sería en la poesía lírica donde se conseguirían las mejores realizaciones poéticas del Siglo de Oro.
También la poesía llamada "de circunstancias", que constituía un género de menor inspiración, desarrolló una amplia actividad poética en este periodo. Numerosos poemas de este género fueron escritos para fiestas cortesanas y palaciegas, certámenes y justas poéticas, y otras variadas celebraciones, como nacimientos, laudatorias y de halago a nobles y reyes, aniversarios, etc. A pesar de que esta poesía no tenía por lo general un mínimo nivel como para considerarla dentro de la poética culta, en algunas escasas ocasiones podía alcanzar una calidad muy aceptable.

Clasicismo andaluz y aragonés:
La continuación de las formas clásicas renacentistas se sitúa en las "escuelas" aragonesa y andaluza, especialmente de Sevilla, siiguiendo el modelo marcado por Fray Luís de León.
Estas formas se caracterizan por una mayor sencillez formal y la estoicidad en el tratamiento de los temas, que no experimentan con los conceptos y las formas tal como era el caso de la poesía gongorina y conceptista que se estaba produciendo.
Los hermanos Lupercio y Bartolomé Leonardo de Argensola, junto con Manuel de Villegas (1589-1669) son los principales representantes de la escuela aragonesa.
La polémica anticulterana también alcanzó a la escuela sevillana, que contaba con poetas de gran calidad, y que no se mantuvieron al margen de ella tanto abiertamente en contra como tímidamente a favor, pues a pesar de las fuertes críticas a Góngora también acabaron influenciados por su estilo. Es el caso de Juan de Jáuregui (1584-1641), autor de Antídoto contra la pestilente poesía de las Soledades, donde se observa el influjo gongorino.
Poetas sevillanos fueron Francisco de Medrano (1570-1607); Francisco de Rioja (1583-1659), protegido del conde duque de Olivares, erudito de gran elegancia verbal y agudo sentimiento de la naturaleza, que demostró en obras como A la rosa, Al clavel, A la arrebolera; Rodrigo Caro (1573-1647), autor de la Canción a las ruinas de Itálica, obra de gran perfección formal sobre el tema de lo efímero de la gloria humana; y Andrés Fernández de Andrada, de quién se desconocen sus datos biográficos, pero que se le atribuye la autoría de la Epístola moral a Fabio, considerado uno de los mejores poemas en la línea clásico-estoica; entre otros poetas.
El grupo sevillano, de los varios que existieron en diferentes ciudades andaluzas, es considerado el más importante. No obstante, se destacan algunas obras notables en poetas de otras poblaciones, como la de Pedro de Espinosa (1578-1650) en Antequera; Luís Carrillo de Sotomayor (1582-1610) en Córdoba; o la de los granadinos Soto de Rojas (1584-1658) y Francisco de Trillo y Figueroa (1618-1680).




El culteranismo
El culteranismo, cuyo principal exponente fue Góngora, se preocupa, sobre todo, por la expresión y la búsqueda de la brillantez formal. Sus caracteres más sobresalientes son la latinización del lenguaje y el empleo intensivo de metáforas e imágenes.
La latinización del lenguaje se logra fundamentalmente mediante la utilización intensiva del hipérbaton y el gusto por las oraciones largas y por incluir cultismos y neologismos, como por ejemplo, fulgor, candor, armonía, palestra.
La metáfora es la base de la poesía culterana. El encadenamiento de metáforas o series de imágenes tiene el objetivo de huir de la realidad cotidiana para instalarnos en el universo artificial e idealizado de la poesía.
Destaca además el empleo de un estilo oscuro y difícil presidido por una acumulación e intensificación de recursos. Son frecuentes además las alusiones mitológicas.
El culteranismo, que en un principio lo utilizó Góngora para burlarse de Quevedo y sus seguidores, pretendía hacer creaciones poéticas minoritarias y selectivas, utilizando recursos lingüísticos variados:

            Vocabulario: se manifestó una renovación del léxico poético mediante la introducción de numerosos latinismos, los cuales resultaban extraños en esa época incluso para muchos lectores cultos.
            Sintaxis: se produjo una auténtica revolución, pues se pretendía una aproximación de la sintaxis castellana al orden de la frase latina. Se recurría por ejemplo a hipérbatos, transposiciones, y construcciones clásicas como los ablativos absolutos o los acusativos griegos.
            Figuras y recursos estilísticos:
 Los procedimientos lingüísticos no fueron los únicos utilizados por el culteranismo en su intento de crear un nuevo lenguaje poético, sino que recurre también a otras figuras y recursos estilísticos. Así, la metáfora, tan utilizada durante el Renacimiento, es renovada extrayéndole posibilidades inexploradas; por ejemplo, estableciendo relaciones ocultas entre los objetos comparados (la comparación de los objetos es la base de la metáfora), pero en este caso no existe una identificación inmediata entre ellos.
            Motivos:
El culteranismo recurre también con insistencia a motivos que ya eran utilizados con profusión durante el Renacimiento, como son los de tipo mitológico. En este periodo tales referencias clásicas se amplían, constituyendo su alusión un recurso constante.
Todos estos recursos son utilizados por el culteranismo para alejar el lenguaje poético del de uso corriente, lo que implicaba darle conscientemente a esta poesía un carácter minoritario y selecto. Góngora y otros poetas culteranos enriquecieron la expresividad poética con estos recursos literarios, aunque otros poetas con menos habilidad los utilizaron para cubrir la falta de inspiración poética o la variedad temática, convirtiéndose en una moda poco agraciada.
Góngora fue el máximo exponente de la poesía culterana, y de hecho a esa orientación poética también se le denomina habitualmente "gongorismo". La influencia de este genio fue inmensa, ya desde los primeros poemas que compuso. Incluso sus oponentes y detractores más férreos, como Quevedo y Lope de Vega, no se libraron de utilizar algunas de las técnicas Gongorinas.

Obra no poética de Quevedo: obras en prosa, temas y géneros prosísticos
          Obras satírico-morales:
1.         Sueños y discursos, fueron compuestos entre 1606 y 1623, circularon los manuscritos pero no se imprimieron hasta 1627. Se trata de cinco narraciones cortas de inspiración lucianesca donde pasa revista a diversas costumbres, oficios y personajes populares de su época. Son por este orden, El Sueño del Juicio Final ,llamado así a partir de la publicación de Juguetes de la niñez, la versión expurgada de 1631 El sueño de las calaveras, El alguacil endemoniado (renombrado El alguacil alguacilado), El Sueño del Infierno (esto es, Las zahúrdas de Plutón en su versión expurgada), El mundo por de dentro (que mantuvo su nombre siempre) y El Sueño de la Muerte (conocido como La visita de los chistes).
2.      De la estirpe de los Sueños son dos obras llamadas “fantasías morales”, el Discurso de todos los diablos y de La hora de todos. Ambas son también sátiras lucianescas de característico tono jocoserio, aunque en su factura y creatividad superan a los Sueños.
3.      La hora de todos y la Fortuna con seso, es una variación sobre el tema del mundo al revés en que la Fortuna recobra el juicio y da a cada persona lo que merece en realidad, provocando tal trastorno y confusión que el padre de los dioses debe volverlo todo al primitivo desorden.
4.      La novela picaresca Historia de la vida del Buscón llamado don Pablos; ejemplo de vagamundos y espejo de tacaños, apareció impresa en Zaragoza en 1626, pero existen tres versiones con grandes diferencias textuales. El problema es complejo, pues todo parece indicar que Quevedo retocó su obra varias veces. La versión más antigua es el manuscrito 303 bis de la Biblioteca de Menéndez Pelayo a causa del cotejo de las variantes y la manera en que unos testimonios se agrupan frente a otros. La impresión de 1626 fue asumida, si no controlada, por Quevedo, según el propio autor declara en su memorial Su espada por Santiago en 1628 y la sinceridad de sus palabras es confirmada por otros datos, así que en realidad no puede sostenerse que se hiciera sin permiso del autor. Pero esta versión no fue la última, pues Francisco de Quevedo volvió sobre ella para retocar algunos pormenores narrativos, ampliar el retrato satírico de varios personajes secundarios y suavizar las expresiones que juzgaron irreverentes o blasfemas los redactores de dos librillos antiquevedia­nos, el Memorial enviado a la Inquisición contra los escritos de Quevedo en1629 y El Tribunal de la Justa Venganza en 1635. Estos retoques dan fe a los otros manuscritos. El Buscón es un divertimento en que el autor se complace en ridiculizar los esfuerzos inútiles de ascensión social de un pobre diablo que pertenecía al bajo pueblo; para ello exhibe cortesanamente el ingenio del diablo por medio de un brillante estilo conceptista que degrada todo lo que toca cosificándolo o animalizándolo, utilizando una estética preexpresionista a la que se aproxima a Goya, Solana y Valle-Inclán y no retrocediendo ante las gracias más repugnantes. La caracterización apenas existe: se trata sólo de un vehículo para que Quevedo se pudiera lucir aristocráticamente.   

Obras festivas:
1.       Premática y aranceles, hechas por el fiel de las putas, Consejos para guardar la mosca y gastar la prosa, Premática del tiempo, Capitulaciones matrimoniales y Capitulaciones de la vida de la Corte son sátiras de los géneros burocráticos habituales en las cancillerías de Quevedo y que se aplican a temas groseros.
2.      Cartas del caballero de la Tenaza en 1625, es una descripción humorística de las epístolas intercambiadas entre un caballero muy tacaño y su amante, que quiere sacarle dinero por cualquier lado.
3.      Libro de todas las cosas y otras muchas más. Compuesto por el docto y experimentado en todas materias. El único maestro malsabidillo. Dirigido a la curiosidad de los entremetidos, a la turbamulta de los habladores, y a la sonsaca de las viejecitas.
4.      Gracias y desgracias del ojo del culo. Obra literaria graciosa sobre los placeres y las dolencias del ano.

Teatro:
No existe un catálogo definitivo de la obra teatral de Quevedo, no solo por la dificultad de reconocer su autoría sino por las dificultades de considerar a algunos textos como teatro. Pero, se consideran como seguras y plenamente teatrales las siguientes obras: 
1.      La comedia Cómo ha de ser el privado.  
2.      Los entremeses Bárbara, Diego Moreno, La vieja Muñatones, Los enfadosos, La venta, La destreza, La polilla de Madrid, El marido pantasma, El marión, El caballero de la Tenaza, El niño y Peralvillo de Madrid, La ropavejera y Los refranes del viejo celoso.  
También se consideran diversos fragmentos de comedias perdidas, como alguna loa y diez bailes.

Obra no literaria:

                 Obras políticas
·         Política de Dios, gobierno de Cristo. Su primera parte fue escrita hacia 1617 (en la dedicatoria a Olivares, de 1626, le dice que «es el libro que yo escribí diez años ha») e impresa en 1626 con el título de Política de Dios, gobierno de Cristo y tiranía de Satanás. La segunda parte, escrita en torno a 1635, se publicó en 1655. Las dos partes juntas se publicaron bajo el epígrafe Política de Dios, gobierno de Cristo, sacada de la Sagrada Escritura para acierto del Rey y del reino en sus acciones. 
·         Mundo caduco y desvaríos de la edad  se escribió en 1621 y fue editado en 1852. 
·         Grandes anales de quince días escrita en 1621 y editada en 1788, es una  análisis de la transición entre los reinados de Felipe III y Felipe IV.
·         Memorial por el patronato de Santiago fue escrita en 1627 y fue editada en 1628. 
·         Lince de Italia y zahorí español fue escrito en1628 y publicada 1852.
·         El chitón de Tarabillas escrito en 1630 e impreso muchas veces con el título de Tira la piedra y esconde la mano. Defiende las disposiciones económicas del Conde-Duque de Olivares, de quien luego se distanciaría.
·         Execración contra los judíos escrita en 1633, es un alegato antisemita que contiene una velada acusación contra don Gaspar de Guzmán, Conde-Duque de Olivares y valido de Felipe IV.
·         Carta al serenísimo, muy alto y muy poderoso Luis XIII, rey cristianísimo de Francia escrito en1635.
·         Breve compendio de los servicios de Francisco Gómez de Sandoval, duque de Lerma escrito en 1636.
·         La rebelión de Barcelona ni es por el güevo ni es por el fuero fue escrita en 1641, es un  panfleto contra la revuelta catalana de 1640.
·         Vida de Marco Bruto, escrita en1644, de la glosa de la vida correspondiente al famoso asesino de César escrita por Plutarco, escrita con algebraico rigor y una elevación de estilo conceptista poco menos que inimitable.
·         España defendida y los tiempos de ahora, de las calumnias de los noveleros sediciosos, editada por primera vez en 1916

Obras ascéticas


§        Providencia de Dios, escrita en 1641, es un tratado contra los ateos que intenta unificar estoicismo y cristianismo.
§        Vida de San Pablo, escrita en 1644.
§        Vida de Santo Tomás de Villanueva, escrita en 1620.
§        La constancia y paciencia del santo Job, publicada póstumamente en 1713.

Obras filosóficas


§        Doctrina moral del conocimiento propio, y del desengaño de las cosas ajenas escrita en Zaragoza en el año1630.
§        La cuna y la sepultura para el conocimiento propio y desengaño de las cosas ajenas escrita en Madrid en1634, que es una reescritura de la obra anterior, publicada sin su autorización, en la que amplificó y mejoró estilísticamente el texto precedente.
§        Epicteto, y Phocílides en español con consonantes, con el Origen de los estoicos, y su defensa contra Plutarco, y la Defensa de Epicuro, contra la común opinión escrita en Madrid en1635.
§        Las cuatro pestes del mundo y los cuatro fantasmas de la vida escrita en1651.

Crítica literaria


§        La aguja de navegar cultos con la receta para hacer Soledades en un día escrita en1631, es una satírica embestida contra los poetas que usan el lenguaje gongorino o culterano.
§        La culta latiniparla escrita en1624, es un burlesco manual para hablar en lenguaje gongorino.
§        La Perinola escrita en1633 y editada en 1788, es un ataque contra el Para todos de Juan Pérez de Montalbán.
§        Cuento de cuentos escrita en1626, reducción al absurdo de los coloquialismos más vacíos de significado.

       Epistolario


Fue editado por Luis Astrana Marín en 1946, apareciendo en dicho epistolario 43 cartas inéditas de los últimos diez años de la vida del autor, que le escribió a su amigo Sancho de Sandoval de Beas en Jaén.

Traducciones


Quevedo frecuentó a humanistas como el distante Justo Lipsio y el más cercano José Antonio González de Salas; ambos le transmitieron su fervor por Propercio. Como helenista, las traducciones de Quevedo del griego dejan bastante que desear; se atrevió, sin embargo, a traducir pésimamente a Anacreonte (traducción que circuló manuscrita y no se imprimió en vida de Quevedo, sino en 1656), al pseudo Focílides y la Vida de Marco Bruto de Plutarco para su Marco Bruto. Mayor mérito tienen sus Lamentaciones de Jeremías desde el hebreo, o sus versiones de excelente latinista de los satíricos Marcial, Persio y Juvenal; sus obras están esmaltadas también de reminiscencias de Virgilio, Propercio, Tibulo, Ovidio, Estacio y Séneca, autores que, como los citados satíricos, frecuentó no poco. También son excelentes sus versiones del italiano y el francés; en esta última lengua, conocía la obra de líricos como Joachim du Bellay y leía y admiraba la de Montaigne e incluso es posible que tradujese el primer libro de sus Essais. En su haber se cuentan:
§        Introducción a la vida devota, de San Francisco de Sales.
§        De los remedios de cualquier fortuna escrito en1638, versión libre de Séneca.
§        El Rómulo, 1632, del marqués Virgilio Malvezzi.

Obras perdidas

§        La segunda parte de la Vida de Marco Bruto, mencionada por Quevedo en sus últimas cartas, en 1644.
§        Historia de don Sebastián, rey de Portugal.
§        La polilla de las repúblicas.
§        Historia del año 1631.
§        Dichos y hechos del Duque de Osuna en Flandes, España, Nápoles y Sicilia.
En términos narrativos, Francisco de Quevedo representa en la obra el contrapunto alegre y desinhibido a la personalidad reservada y tosca de Alatriste, aportando a la lectura del texto momentos frescos y de un humor elegante e imaginativo, aunque también cumple el rol de factor determinante en muchos de los sucesos de la obra, especialmente en el segundo volumen de la saga Limpieza de sangre en 1997. Cabe destacar que en la obra como en sus numerosos epílogos, aparecen algunas obras (mayoritariamente sonetos) que son «atribuidos» a este personaje, entre los que destaca aquel que «Alaba la virtud militar, en la persona del capitán Alatriste». Este poema, que Quevedo habría dedicado a Alatriste, narra de manera alegórica la vida y carácter del personaje, loando su valentía y temple. 
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